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PARTE 1ª
INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

Lo primero que debe hacer cualquier persona que desee “mejorar”, sea lo que sea lo que entienda por tal (dar sentido a su vida, sentirse más querido, libre o seguro, disfrutar más de su ocio o trabajo…), es darse cuenta de que, normalmente, actúa como un autómata, sin libertad, totalmente condicionado por su genética e historia y por las circunstancias del momento. Partiendo de este supuesto, una parte importante de este ensayo se dirige a mostrar cómo funcionamos; para ello se utilizará y detallará el modelo cuyo esquema simplificado se muestra a continuación:

 

Figura 0.1: El modelo del autómata: esquema inicial
El modelo del autómata

 

Para explicar este modelo se analizarán sus tres elementos básicos (ego, cuerpo y mente) y sus interrelaciones; sin embargo, para empezar (capítulo 1: Las necesidades humanas) se planteará una cuestión distinta: ¿Por qué la evolución ha acabado “fabricando” al autómata tal cual es? La respuesta a esta pregunta es una conjetura que no condiciona en nada lo expuesto en el resto del documento.

 

En el capítulo 2 (El “cuerpo”. Las sensaciones.) se precisa lo que, en adelante, se entenderá como “cuerpo”. Gran parte de este capítulo se dedica a los sentidos y a las sensaciones, por lo mucho que estas pueden condicionar las acciones del autómata.

 

Los capítulos 3, 4 y 5 tratan del ego. El título del capítulo 3 (Gratitud, amor, apegos y bienes) explica perfectamente su contenido; el concepto de bien es fundamental, puesto que el ego se define en función de los bienes que se tienen o desean. En el capítulo 4 (Las emociones) se analizan y clasifican las emociones y los estímulos que las provocan, y se muestra su relación con los bienes. Las emociones son el lenguaje que utiliza el ego, al que se dedica el capítulo 5 (El “ego”. Autoestima y felicidad.), en el que se abordan también los conceptos de autoestima, felicidad y estado de ánimo.

 

Los dos capítulos siguientes tratan de la mente y de su conexión con el ego. En el capítulo 6 (La mente. Pensamiento y sufrimiento.) se aborda la naturaleza del pensamiento y de la mente, la forma como esta se relaciona con el ego y su papel en la génesis del sufrimiento. El capítulo 7 (Atención, etiquetas y conocimiento) trata de la problemática de la atención y de los automatismos que la esclavizan, así como del conocimiento superficial al que conduce el “etiquetaje conceptual”.

 

El capítulo 8 (Personalidad y eneagrama) está dedicado a la personalidad. Los distintos tipos de personalidad se establecen en función de las diferentes “tendencias compulsivas” que pueden arraigar en el ego (llagas emocionales), la mente (reflejos mentales) y el cuerpo (instintos básicos); lo que se deduce aplicando este enfoque coincide esencialmente con el denominado eneagrama de las personalidades, ampliamente divulgado. Se consideran también como (otras) características de la personalidad, las inercias emocionales, mentales y corporales que condicionan la rapidez de nuestras reacciones.

 

En el capítulo 9 (La conciencia. “Yoes”. El autómata.) se plantea la razón esencial por la que nos comportamos como autómatas. Se muestra cómo, por introspección, puedo ser consciente de los contenidos de mi conciencia, constatar que YO soy el espectador de la película que se proyecta en ella (y no el cuerpo que la protagoniza) y, por ello, centrar mi atención donde quiera; se muestra también cómo, sin embargo, solemos estar identificados con nuestro ego, mente o cuerpo, perdiendo el control de nuestra atención y transformándonos así en autómatas (seres “inconscientes”).

 

En el capítulo 10 (El modelo del autómata) se integra lo expuesto en los capítulos anteriores y se establece el modelo del autómata: un eneagrama en el que se representan las relaciones entre el ego, la mente y el cuerpo, a partir del cual puede describirse nuestro “funcionamiento”; se analizan los nueve elementos del autómata y los principales procesos que desarrolla: la percepción, la génesis de la emoción, los movimientos automatizados, la reflexión y las acciones voluntarias, etc.

 

Finalmente, el capítulo 11 (La mejora del autómata) es el puente entre los capítulos dedicados al autómata y los que se centran, a continuación, en la posibilidad de transformarnos en seres (más) conscientes y compasivos. Trata de cómo mejorar las capacidades del autómata resaltándose, sin embargo, que cualquier avance substancial pasa por evitar que la “inconsciencia” sea nuestro estado “natural”.

 

El capítulo 12 (Libertad, consciencia y espíritu) se centra en la naturaleza de nuestro YO, continuando así el camino iniciado en el capítulo 9; se analiza la posibilidad de que el autómata deje de serlo y evolucione hacia un ser libre y consciente, y de que tal posibilidad dependa de que seamos algo más que mera materia. En todo caso, se constata la existencia de ciertas necesidades “espirituales” -de transcendencia y de “comunión”- que todos buscamos satisfacer, con independencia de que reflejen nuestra verdadera naturaleza o sean una simple treta de la evolución.

 

El capítulo 13 (Compasión, fe y armonía) trata de cómo la consciencia y la fe en que somos o formamos parte de un todo transcendente, llevan a la acción compasiva y a la disminución del sufrimiento; se explica la importancia de las experiencias espirituales como sustento de la fe y, también, el valor de la inocencia como virtud que facilita el que nos sintamos en armonía con nuestro entorno.

 

Ampliando el modelo del autómata con los conceptos expuestos en estos dos últimos capítulos se llega al “modelo del ser consciente”, que se presenta en el capítulo 14 (Del autómata al ser consciente), en el que se trata además, ampliamente, de la meditación, como práctica que nos ayuda a conocernos mejor, a aprender a mantenernos conscientes -dueños de nuestra atención- y a indagar sobre cuál puede ser nuestra verdadera naturaleza.

 

Finalmente, en el capítulo 15 (Recomendaciones para la evolución) se presenta un conjunto de recomendaciones dirigido a facilitar nuestra evolución personal: a mejorar el control sobre nuestro cuerpo, mente y ego, y a avanzar hacia la consciencia compasiva. Tanto la estructuración del conjunto de recomendaciones, como la naturaleza de estas, deriva de los conceptos, consideraciones y modelos explicados en los capítulos anteriores.

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